Aguascalientes

Desde las primeras huertas franciscanas coloniales del siglo XVI, la vid formó parte del paisaje. No había suelos profundos ni lluvias generosas. Había caliza, arcilla, grava, viento, sequía y noches frías que obligaron a la planta a adaptarse. Sin saberlo, Aguascalientes estaba desarrollando su propio terruño

UNA TIERRA PROBADA POR EL TIEMPO


Grupo de mujeres vendimiando en un viñedo de Aguascalientes a finales del siglo XX
Mujer cosechando en viñedos Ribier a finales del siglo XX en Aguascalientes

Hubo un tiempo a mediados del siglo XX en que Aguascalientes fue un mar de viñedos. Miles de hectáreas destinadas al brandy y al volumen, impulsadas por la técnica y el optimismo agrícola. Pero el terruño, como la historia, no perdona los atajos. Cuando la industria buscó cantidad sobre calidad, la tierra respondió con cansancio. Llegó el abandono, el silencio y la aparente desaparición del vino

Huerta franciscana y paisaje en Aguascalientes a finales del siglo XVI generada con Inteligencia Artificial

EL REGRESO DE UNA TIERRA QUE PROMETE


Uvas tempranillo en un viñedo de Aguascalientes
Brote de Vid de uva Viognier en un viñedo de Aguascalientes
Uva Viognier floreciendo en la planta en un viñedo de Aguascalientes
Uva Viognier en un viñedo de Aguascalientes

Hoy, una nueva generación escuchó lo que la tierra llevaba décadas diciendo. Menos hectáreas. Más observación. Menos recetas importadas. Más lectura del paisaje. El vino regresó a Aguascalientes con una pregunta esencial: ¿qué puede dar esta tierra cuando se le respeta?

La respuesta hoy se encuentra en vinos honestos, precisos, profundamente ligados a su origen. Blancos complejos e intensos y tintos que privilegian equilibrio y persistencia, vinos que no imitan, afirman

AGUASCALIENTES IMPRIME CARÁCTER


Sirviendo vino rosado en una copa en un restaurante de Aguascalientes

En las tierras altas de Aguascalientes, donde el sol abraza la tierra rojiza y el viento sopla entre cerros, nacen vinos de calidad excepcional con acidez alta que despierta el paladar, alcohol moderado e intensidad media-alta. La fruta varietal es pronunciada.

Luego, el alma del terruño: sílex partido, piedras mojadas y toques de eucalipto y hierbas silvestres que perfuman el aire seco.

Solo etiquetas privilegiadas guardan un gran potencial de envejecimiento. Beberlas es escuchar que en la sequía hay refinamiento, en la altura frescura, y en la espera, calidad.

Pieles de uva en el sombrero de un tanque de fermentación en Aguascalientes
Elaboración de vino blanco en Aguascalientes, descargado

Aguascalientes sabe hacer vino y lo está demostrando

Elaboración de vino tinto en Aguascalientes, remontado
Elaboración de vino rosado en Aguascalientes, desfangado